Descubre Milán en Navidad: Un viaje inolvidable para despedir el año.

Milán es una ciudad que combina historia, cultura y modernidad, pero visitarla en Navidad tiene un encanto único. A continuación, te cuento cómo fue mi viaje de seis días a esta maravillosa ciudad italiana para despedir el año con una experiencia que jamás olvidaré.

Día 1: Llegada y paseo por el centro.

Llegamos a Milán el domingo 29 de diciembre al mediodía, justo a tiempo para instalarnos y comenzar a explorar la ciudad. Nos alojamos a solo 20 minutos andando del centro, lo que fue ideal para movernos a pie durante todo el viaje. 

Por la tarde, dimos un paseo por el corazón de Milán, donde las luces y el ambiente navideño crearon una atmósfera mágica. La Piazza del Duomo nos recibió con su imponente árbol de Navidad y un mercado típico lleno de puestos de comida y artesanía. Después de disfrutar del centro, optamos por cenar en el hotel ya que estábamos cansados del viaje y probar dos clásicos de la gastronomía italiana: unos espaguetis a la carbonara y un risotto de cigala. ¡Una delicia!

Día 2: Un recorrido cultural por el centro de Milán.

El lunes 30 comenzamos el día con un free tour de la mano de Civitatis, una actividad que recomiendo para conocer los principales monumentos y la historia de la ciudad. Nuestro recorrido incluyó la Catedral de Milán, el Palacio Real, la espectacular Galería Vittorio Emanuele II, el Teatro alla Scala, y el Castillo Sforzesco, entre otros. Cada lugar tiene su propia esencia, y caminar por la historia viva de Milán fue un auténtico placer. 

Para el almuerzo, seguimos la recomendación de una amiga  y comimos en Felice a Testaccio, un restaurante que destaca por su deliciosa cocina italiana. Con las pilas cargadas, por la tarde nos dirigimos al barrio de Navigli, conocido por sus canales. Este barrio bohemio y lleno de vida es perfecto para disfrutar del atardecer. También visitamos la Puerta Ticinese y el impresionante Santuario de San Bernardino alle Ossa, una iglesia con un osario decorado con huesos humanos que sorprende por su singularidad. Cerramos el día cenando en Sapori Solari, donde degustamos embutidos y quesos locales acompañados de un excelente vino Bardolino.

Día 3: Las terrazas del Duomo y una noche de fin de año mágica.

El martes 31 decidimos explorar las Terrazas del Duomo, una experiencia que no puede faltar si visitas Milán. Las vistas desde la cima son espectaculares y permiten admirar de cerca la famosa Madonnina, una estatua dorada que corona la catedral. Aunque tengo vértigo, puedo decir que el esfuerzo valió la pena: es una experiencia única. 

Para despedir el año, reservamos en Antica Osteria Cavallini, un restaurante tradicional con una terraza con plantas y cubierta de luces que creó un ambiente mágico. El menú de fin de año incluyó un brindis de bienvenida, varios platos de entrada, un primero, un principal, varios postres, y las tradicionales lentejas para atraer la buena suerte en el nuevo año. La comida, el lugar y la compañía hicieron que esa noche fuera inolvidable. Además, pudimos disfrutar de fuegos artificiales por toda la ciudad, lo que añadió aún más magia al momento.

Día 4: Un inicio de año tranquilo.

El 1 de enero decidimos tomárnoslo con calma. Después de un delicioso desayuno y de ver el concierto de Año Nuevo, paseamos por la zona de la estación central y la parte más moderna de Milán. Es increíble cómo esta ciudad combina lo tradicional con la parte moderna. Desde sus majestuosos edificios históricos hasta los rascacielos contemporáneos, Milán tiene una dualidad que fascina.

Día 5: Escapada a Turín, una joya cerca de Milán.

El  2 de enero, decidimos aprovechar la cercanía de Turín, a solo dos horas en tren desde Milán, para hacer una escapada exprés. Tomamos un tren de Trenitalia desde la estación central por la mañana temprano, lo que nos permitió disfrutar de un día completo en esta encantadora ciudad. 

Nada más llegar, comenzamos nuestro recorrido andando desde la estación, y nos dirigimos al corazón de Turín: la Piazza San Carlo, donde un músico tocaba el violín creando una atmósfera mágica. ¡No podía haber mejor bienvenida!  

A continuación, visitamos la Piazza Castello, el Palazzo Reale, la Catedral de Turín, la histórica Porta Palatina, y por supuesto, la icónica Mole Antonelliana. Para comer, hicimos una parada en Osteria al Tagliere, donde disfrutamos de la auténtica comida tradicional piamontesa. 

No pudimos irnos de Turín sin comprar chocolate, famoso en esta región, y visitar una tienda de vinos y ropa con un diseño y atención al cliente impecables. Aunque nuestra visita fue breve, Turín nos enamoró con su elegancia y encanto. Si tienes un día libre durante tu viaje a Milán, no dudes en incluirla en tu itinerario.

Día 6: Regreso desde el aeropuerto de Malpensa.

El 3 de enero, nuestro último día, desayunamos tranquilamente antes de poner rumbo al aeropuerto. Optamos por ir en tren, ya que está muy bien conectado con el aeropuerto de Malpensa, es más económico y te deja directamente en la terminal.

Consejos para visitar Milán y Turín en Navidad.

Si estás pensando en viajar a Milán para fin de año, aquí tienes algunos consejos útiles: 

1. Reserva con antelación. Durante las fechas navideñas, los restaurantes y actividades suelen estar muy demandados, así que asegúrate de planificarlo bien. 

2. Explora a pie. Si te alojas cerca del centro, moverte andando es la mejor forma de disfrutar de cada rincón. Aun así, la ciudad cuenta con un excelente sistema de transporte público. 

3. No te pierdas los mercados navideños. La Piazza del Duomo y otros puntos de la ciudad tienen puestos llenos de productos típicos, perfectos para un regalo especial. 

4. Incluye Turín en tu itinerario. Su cercanía a Milán hace que sea ideal para una visita de un día. Disfrutarás de su historia, sus monumentos y su deliciosa gastronomía.

Mi viaje a Milán fue una mezcla perfecta de cultura, gastronomía y momentos únicos, con un extra especial gracias a nuestra escapada a Turín. Ambas ciudades tienen un encanto especial durante la Navidad, con su ambiente festivo y tradiciones que invitan a sumergirse en la esencia italiana. Desde los monumentos históricos hasta las terrazas iluminadas del Duomo, la música, las calles elegantes de Turín y la calidez de la gastronomía local, este viaje se convirtió en una experiencia inolvidable.  Si buscas una escapada navideña llena de magia, buena comida y sorpresas, Milán y Turín son, sin duda, una elección perfecta.

@anaiglesiaswp

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